11 de noviembre de 1798

Es de noche... Hay tormenta revolucionaria, la gente se esconde. En una granja fría, apenas iluminada, Ana Mª se consagra a Dios con el ardor de sus 19 años. Únicos testigos: la familia. Lugar: Chamblanc, una aldea de Borgoña tan añónima como Nazareth.

Como el día de Pentecostés, el viento del Espíritu va a romper obstáculos y miedos, abrirá las puertas de los corazones, va a lanzar a Ana María por los caminos del mundo. Ya no se detendrá más. Caminará bajo el gran sol de la Providencia teniendo como único equipaje la FE inquebrantable en la llamada recibida, una confianza indefectible, un amor creativo y dinámico para cada Persona, hija de un mismo Padre.

El camino de su vida, experiencia de la acción de Dios en un corazón disponible, se presenta sinuoso, encuentra obstáculos inesperados. Luminoso por momentos, a veces muy oscuro, conoce el ritmo de las estaciones. Solitario, lleva a menudo gentes muy diversas a fin de escuchar, enseñar, cuidar, liberar, consolar...

Es preciso buscar la FUENTE donde Ana María bebe la fuerza para avanzar. Es preciso recordar su META: anunciar que Dios es AMOR y cumplir sus designios de salvación con gestos concretos porque Dios llama a cada uno por su nombre, quiere que viva su dignidad de Hijo muy amado, desde HOY y para una felicidad sin fin.

11 de noviembre 1998

Ana María VIVE HOY TODAVÍA, porque sus hijas prosiguen en la Iglesia la obra que el Señor le ha confiado.

Seur Marie-Noël LEFRANÇOIS

Superiora general

Presentación